Teatro
Jaime: Hola, Pablo, tengo que decirte una cosa muy importante.
Pablo: Vale, dimela, que luego he quedado con Marta.
Jaime: Es que es sobre Marta.
Pablo: ¿La ha pasado algo? ¿Qué la ha pasado? Por favor dimelo.
Jaime: Tranquilo, no la ha pasado nada pero no sé si esto es peor.
Pablo: Sueltalo por favor, que ya sabes que Marta es una persona muy importante en mi vida.
Jaime: Vale, pero tranquilo y luego no te precipites, por favor.
Pablo: ¿Tan grave es?
Jaime: Bueno… depende de cómo lo mires.
Pablo: Venga cuentamelo.
Jaime: Vale, pues que ayer vi a Pedro…
Pablo: ¿Pedro el escultor? Y ¿Qué tiene que ver con Marta?
Jaime: ¿Me dejas que te lo cuente?
Pablo: Vale, cuentamelo, que te dejo.
Jaime: Pues que vi a Pedro esperando a las 9:00 de la noche en la puerta de la casa de Marta, me extraño mucho, pero luego vi que bajaba Marta con ropa de fiesta y que se empezaron a besar como unos posesos en medio de la calle.
Pablo: ¿De verdad?
Jaime: Si, te lo digo en serio.
Pablo: ¡¡¡¡¡Que Mierda¡¡¡¡¡ Maldita Marta, que calladito lo tenía.
Jaime: Bueno, lo más importante es que tú estés tranquilo.
Pablo: Si yo tranquilo estoy, lo único que no se que hacer con el anillo que le había comprado.
Jaime: Devuelvelo, y si quieres puedes venirte a vivir conmigo.
Pablo: ¿De verdad?, muchas gracias, tu si eres un amigo.
Jaime: Así seguro que la olvidas, vamos para allá.